La relación de las cofradías existentes en Daimiel en esta época es amplia y detallada, gracias a un documento de 1770, en el que se habla de todas y cada una de ellas.

Sabemos que eran dieciséis, la mayoría fundadas en el s. XVII. Muchas de ellas han desaparecido con el tiempo, pero otras continúan hasta nuestros días.

Algunas pertenecían a las parroquias, pero otras dependían directamente de la ermita en cuestión o del convento donde residieran. De las pertenecientes a Santa María podemos enumerar: la Cofradía de los 33, Nuestra Señora del Rosario y la Cofradía y Soldadesca de las Benditas Animas. San Pedro poseía la Cofradía del Santísimo Cristo del Sepulcro, la del Santísimo Sacramento y Ntra. Sra. de la Soledad. San Roque, San Juan, Ntra. Sra. de las Cruces y Santa Ana, tienen la sede en su ermita correspondiente.

La antigua ermita de la Vera Cruz también poseía su propia cofradía: el Santísimo Cristo de la Columna. El resto se repartía entre los conventos: – Carmelitas Descalzas: Santísimo Sacramento y Cofradía de Jesús Nazareno. – Carmelitas Descalzos: Santísimo Sacramento. – Mínimas: Santísimo Santo. – Franciscanos: Cofradía del Santísimo Sacramento en el convento del Purísima Concepción.

Como en muchos pueblos de España, la imágenes mas representativas proceden de estilo barroco; dado el carácter devocional que existía, Daimiel posee una muestra de imágenes procesionales de este estilo, que actualmente se encuentran repartidas en las distintas parroquias y ermitas; son sacadas a la calle en las fiestas de Semana Santa.

Algunas de ellas podemos relacionarlas con escuelas tan famosas con la toledana, Sevillana o vallisoletana, como por ejemplo, Jesús Nazareno, obra relacionada con la imaginería característica de la escuela sevillana de Martinez Montañes (recientemente se la atribuido al escultor italiano, Santiago Baglietto y Gierra (1781-1853), seguidor de la escuela de Salzillo). Se trata de una talla de madera policromada.

Representa un Jesús Caído con la rodilla en tierra y la cruz acuestas. Destruida durante la Guerra Civil, se restauro en 1943, y se la coloco sobre un trono.

Otra de la obras es el Cristo de la Columna, atribuida a José Gutiérrez Sánchez, procedente de la ermita de la Vera Cruz del siglo XVI, que actualmente se encuentra en la Iglesia Parroquial de San Pedro. Es una imagen tallada de tamaño natural atada a una columna de mármol roja.

El Cristo de la Expiración, obra de imaginaria datada en el s. XVIII, es atribuida a la Escuela de Alonso Cano. Talla de madera restaurada por el escultor don Caullat Valera (La última restauración es de Luis Priego Priego en el año 2000, dándole a la talla el aspecto real ya que anteriormente estaba recubierto de una gran cantidad de clavos y yesos, por lo que constantemente se le abría la policromía).

Actualmente se puede ver en la Parroquia de Santa María. Otras imágenes de carácter devocional son las advocaciones de María Desolada y la Soledad. Existe, ademas, una imagen muy representativa de la época barroca procedente del convento de las Carmelitas, que se ha querido identificar con la escuela de Salzillo.

Se trata de una talla de un Niño Jesús anunciando la pasión. Apoya el pie sobre una calavera, símbolo de Adán y del pecado. Esta talla se encuentra actualmente en el Museo Diocesano de Ciudad Real.